Mi tierra es un fondo de océano (traducido del francés)

Editorial LA LUCERNA, poesía, 2023, 104 páginas.

FORMATOS: en papel 11,40 €

Traducción e introducción: Evelio Miñano Martínez

Con Mi tierra es un fondo de océano, primer poemario del autor traducido al castellano, el lector tiene la ocasión de entrar en el universo narrativo de Serge Lamothe, que va desde La longue portée (1998) hasta Des nouvelles de la posthistoire (2021), un universo que oscila entre la cruda realidad y los vuelos de la imaginación, entre los enigmas de lo más íntimo y las lacras sociales, con una honda preocupación por su tierra natal, país de colonizadores a su vez colonizados, pero también por el desastre a escala planetaria que parece esperarnos, a menos que nuestra civilización enderece drásticamente el rumbo. Y todo ello, con un tono donde la seriedad de la denuncia y el compromiso con la transición ecológica y la paz mundial no excluyen la fantasía distópica, la invención lingüística, el humor y el puro placer de escribir y leer. Y precisamente, ese doble perfil, el de lo puramente poético y lo más impuramente humano, es lo que le da su especial encanto a la poesía de Lamothe.

Prólogo

Grabado en la piedra o murmurado bajo el viento, gritado en lo alto de los acantilados o trazado en la arena de las playas, el poema intenta decir lo que no puede serlo en otro lugar o de otra manera. Perpetúa esa busca de lo indecible que está en el origen de toda palabra. Resiste; es su primera misión. Socava los múltiples estratos de un discurso circundante que ya no nos permite aprehender nuestra realidad y enmascara su íntima verdad. Se opone así a la palabra hueca y utilitaria de mercaderes y promotores, de hacedores de leyes y reglamentos, de chapuceros de la Historia y las mentiras históricas.

El poema es libre con poco que lo sea el poeta. Libre, se entrega y se recibe como una voluntad feroz por permanecer.

Es una herejía milagrosa, el grito rebelde de los desposeídos, un canto mordiente que se alza contra la estupidez universal y sus más celosos propagadores.

El poema es esa respuesta al alma herida de una humanidad derrotada. Aquí, un mundo saqueado querría, al mismo tiempo, desahogarse y encontrar consuelo. Atento al otro, a su fragilidad, le poema anida en el lugar mismo donde cada uno de nosotros se sabe mortal., en el lugar mismo donde morimos, tal vez menos solos gracias a él.

S.L.

Entregar el arma

serenas ante las decadencias celebradas a puerta cerrada

millones de pequeñas manos

tejen la trama de mi devoción

las acojo en el silencio de las células prorrogadas

las especies desaparecidas resurgen en mi piel

recorrida por miles de tormentas a cada segundo

armada de un sueño con rostro familiar

doy a luz toneladas de escarcha negra

en el surco de una sangre mestiza

en las más altas ramas del mañana

cribada de impaciencias póstumas

soy la tierra en marcha que sigue tus pasos

soy innúmera en el banquete de las lobas sedientas

ajena a la ofrenda pútrida de los muertos vivientes

prefiero la danza de arahuacos y taínos

el desierto de mis palabras se puebla de bandidos

una sarta de insultos retiene el lodo

          que me devora los labios

los escombros de mi codicia se funden bajo la lengua

la saco a bocajarro

perdida para mi descendencia y por siempre corrompida

camino sola por la tierra quemada del invierno amazónico

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